Música y Neurociencias

Hildaura Zulantay

Becaria ANID. 2017-2021.
Universitat Barcelona.
Asistencia Técnica Educativa.
ATE-MINEDUC.

12 de abril de 2021

La música facilita, recupera y mantiene el funcionamiento cognitivo, físico, emocional y social, de allí que sea agente mediador en salud y educación. La plasticidad neuronal, estimulada por la música, activa zonas cerebrales o crea nuevas redes neuronales, las cuales promueven el movimiento a través del ritmo y estados emocionales positivos. En una experiencia musical afloran las bondades cerebrales en forma innata: emoción, sensación, percepción, lenguaje, movimiento, atención, memoria, placer, funciones ejecutivas, autonomía, control, creatividad, flexibilidad, plasticidad, cognición, metacognición. La música, teniendo una raíz emocional, permite captar señales auditivas subliminales, favorece diálogos emocionales, modula el estado de ánimo con mayor efectividad que el lenguaje semántico debido a la emoción, a la motivación y  a la recompensa; en el diálogo semántico, la música facilita la detección de tonos en el habla (Manes, F. 2015; Sacks, O. 2009; Saplosky, R. 2017).

Biológicamente, la música permite la liberación de dopamina, neurotransmisor que se genera en momentos de placer, se relaciona con las zonas cerebrales de control y zonas de ejecución del movimiento tal como el cerebelo, además, con el sistema límbico que gestiona respuestas emocionales, particularmente en el núcleo accumbens y núcleo caudado conectados al área prefrontal estimulada por el glutamato. La música es trabajada por ambos hemisferios cerebrales, mientras el lenguaje semántico opera principalmente en el hemisferio izquierdo, el hipocampo opera con la memoria, el área de Wernicke con la comprensión de las letras, de las palabras y área de Broca con el habla (Levitin, D. 2008; Manes, F. 2015; Saplosky, R. 2017).

Los estímulos auditivos que ingresan al cuerpo son enviados al tronco cerebral, a la corteza auditiva primaria, luego esta información es enviada a redes cerebrales relacionadas con la percepción musical, codificación musical y memoria musical; esta memoria (respaldada por las teorías de la memoria de huella múltiple y teoría del ejemplar, que graba el contexto y las emociones), permite recordar o predecir hechos respecto de instancias musicales, construyendo esquemas abstractos; la coherencia entre dicha abstracción de recuerdo o predicción con la realidad, condiciona las respuestas emocionales de las personas (Amoruso, L., Sedeño, L., Huepe, D., Tomio, A., Kamienkowsky, J., Hurtado, E., Cardona, J., …  e Ibáñez, A. 2014; Levitin, D. 2008; Manes, F. 2015; Sacks, O. 2009; Saplosky, R. 2017; Zatorre, R. 2016).

Daniel Levitin precisa en su libro “Tu cerebro y la música” (2008) que el cerebro organiza la información del sonido en dos niveles (Vidal, A. 2010):

a) Procesamiento de bajo nivel: capta timbre, tono, intensidad, duración, ubicación temporal y espacial.

  • Desde la estimulación de la membrana basilar del oído hasta la llegada de información a la corteza cerebral, se forman mapas tonotrópicos que registran cada tono que escuchamos, proceso vital de comunicación con el entorno; el tono es esencial al transmitir emociones musicales, con gran similitud a los procesos del habla.
  • El ritmo, relación estrecha entre tiempo y movimiento, evidencia una congruencia cultural-neuronal; el cerebelo, procesa el movimiento y lo relativo al seguimiento del ritmo musical; la velocidad en el desarrollo musical, tiene efecto en la expresión; la precisión para memorizar el tempi es casi exacta; el cerebro tiende a preferir el ritmo 2:1, siendo el más universal; la intensidad, como el tono, son fenómenos psicológicos, expresivos; el cerebro prefiere la consonancia, siendo el tallo cerebral y el núcleo coclear dorsal los encargados de distinguir consonancia/disonancia.

b) Procesamiento de alto nivel: la información procesada por el bajo nivel es enviada a la corteza para interpretación de su forma y contenido; ambos niveles interactúan en forma permanente y recíprocamente.

    Levitin (2008) señala que (Vidal, A. 2010):

    • Para aprender se necesita consolidar huellas neuronales a través de la reiteración, fortaleciendo la representación mnemotécnica, es decir, más fuerte es el recuerdo mientras más veces se ha experimentado con un estímulo.
    • Las etiquetas neuroquímicas de la motivación e interés hacen más eficaz la memoria debido a la liberación de neurotransmisores que codifican la huella mnemotécnica, y en esto, la emoción es clave.
    • El cerebro es un órgano versátil, al tiempo que presenta especificidad en funciones, responde al principio de neuroplasticidad, adaptando otras áreas a funciones determinadas, no existiendo por ello un centro único de la música, implicando casi la totalidad del cerebro para disfrutar de ella.
    • La música es un fenómeno adaptativo, no un subproducto del lenguaje; la música está más bien ligada al cortejo, rasgo común en la especie humana; la música despierta emociones y sentimientos, prepara para el lenguaje semántico y el desarrollo de habilidades cognitivas, favorece la integración social, procesos en los cuales interviene la oxitocina, neurotransmisor que modula los sentimientos y aspectos relacionales; además, media aspectos de memoria y atención.

    ¡La música es maravillosa!

     

    Referencias:

    Amoruso, L., Sedeño, L., Huepe, D., Tomio, A., Kamienkowsky, J., Hurtado, E., Cardona, J., Álvarez, M., Rieznik, A., Sigman, M., Manes, F. e Ibáñez, A. (2014). Time to Tango: Expertise and contextual anticipation during action observation. NeuroImage. 98, 366-385. doi: https://doi.org/10.1016/j.neuroimage.2014.05.005

    CIFAR (2016, julio 27). Our Musical Brain – Robert Zatorre on Musical Processing in the Brain [Video]. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=-3eeuxrP-XU

    Levitin, Daniel (2008). Tu cerebro y la música. Barcelona: RBA.

    Manes, Facundo (2015). ¿Qué le hace la música a nuestro cerebro? Recuperado de: https://facundomanes.com/2015/09/14/que-le-hace-la-musica-a-nuestro-cerebro/

    Sacks, Oliver (2009). Musicofilia: relatos de la música y el cerebro. Barcelona: Anagrama.

    Sapolsky, Robert (2017). Compórtate. La biología que hay detrás de nuestros mejores y peores comportamientos. eBook

    Vidal, Almudena (2010). Daniel J. Levitin: Tu cerebro y la música. El Estudio Científico de una Obsesión Humana. TRANSRevista Transcultural de Música (14). Recuperado de: https://www.sibetrans.com/trans/articulo/39/daniel-j-levitin-tu-cerebro-y-la-musica-el-estudio-cientifico-de-una-obsesion-humana.